Oso polar: cómo vive, qué come y por qué depende del hielo

Oso polar: cómo vive, qué come y por qué depende del hielo

Oso polar adulto caminando sobre el hielo marino del Ártico

Su nombre científico, Ursus maritimus, significa “oso marítimo”, y es la descripción más exacta que se le puede dar. El oso polar pasa la mayor parte de su vida sobre el hielo que cubre el océano Ártico, caza focas en el borde del agua y puede nadar durante días. En Estados Unidos está clasificado legalmente como mamífero marino, y su futuro depende casi por completo de que ese hielo siga formándose cada invierno.

Ficha técnica del oso polar

Nombre científico Ursus maritimus
Familia Úrsidos
Longitud Machos de 2,4 a 3 metros; hembras de 1,8 a 2,4 metros
Peso Machos de 350 a 700 kg; hembras de 150 a 300 kg
Alimentación Principalmente focas anilladas y focas barbudas
Esperanza de vida De 20 a 25 años en libertad
Población Alrededor de 26.000 ejemplares, repartidos en 19 subpoblaciones
Estado de conservación Vulnerable (UICN)

¿Dónde vive el oso polar?

El oso polar vive alrededor del Polo Norte, en cinco países: Canadá, Estados Unidos (Alaska), Rusia, Groenlandia (Dinamarca) y Noruega (archipiélago de Svalbard). Canadá alberga aproximadamente dos tercios de la población mundial.

Su hábitat principal es el hielo marino, sobre todo el que está cerca de la costa y sobre la plataforma continental, donde el mar es menos profundo y hay más focas. Cuando el hielo se derrite en verano, algunas poblaciones, como las de la bahía de Hudson, pasan varios meses en tierra firme esperando a que el mar vuelva a congelarse.

No hay osos polares en la Antártida. Ese continente nunca tuvo osos de ninguna especie.

Un oso que no es blanco

Aunque se ve blanco, el oso polar tiene la piel negra. Su pelaje está formado por dos capas: una interna, densa y lanosa, y otra externa de pelos largos, huecos y transparentes. Esos pelos dispersan la luz y por eso se perciben blancos o amarillentos, según la estación y la luz del día.

Debajo de la piel tiene una capa de grasa que puede superar los 10 centímetros de grosor. Está tan bien aislado que el problema más habitual no es el frío, sino el calor: si corre durante varios minutos, se sobrecalienta con facilidad. Por eso casi siempre camina despacio.

Las plantas de sus patas están cubiertas de pequeñas protuberancias y pelo que evitan que resbale sobre el hielo. Sus patas delanteras, de hasta 30 centímetros de ancho, funcionan como remos al nadar.

Cómo caza focas

El oso polar es el más carnívoro de todos los osos. Su presa principal es la foca anillada, seguida de la foca barbuda. Tiene un olfato capaz de detectar una foca a más de un kilómetro y bajo una capa de nieve de casi un metro.

Usa varias técnicas:

  • Espera en los respiraderos: las focas abren agujeros en el hielo para salir a respirar. El oso se queda inmóvil junto a uno de ellos durante horas, a veces más de un día, y cuando la foca asoma la cabeza, la atrapa de un zarpazo.
  • Acecho: se acerca arrastrándose sobre el hielo hacia focas que descansan, aprovechando cualquier relieve para no ser visto.
  • Ataque a las guaridas: en primavera, rompe con las patas delanteras el techo de nieve de las cuevas donde las focas tienen a sus crías.

Come sobre todo la grasa de la foca, que le aporta la energía que necesita. Una sola comida puede superar los 40 kilos. Cuando escasean las focas, se alimenta de carroña de ballenas o morsas, huevos de aves marinas, pequeños mamíferos e incluso algas, aunque estos alimentos no compensan la falta de grasa.

Un nadador de larga distancia

El oso polar nada con las patas delanteras y usa las traseras como timón. Mantiene una velocidad de unos 10 km/h y puede bucear varios minutos para acercarse a una foca sin ser visto.

Oso polar nadando entre placas de hielo flotante en el mar ártico

En 2008, investigadores del Servicio Geológico de Estados Unidos siguieron con un collar GPS a una hembra que nadó sin parar durante nueve días y recorrió 687 kilómetros en el mar de Beaufort. Perdió el 22 % de su peso y también a su cría, que la acompañaba al inicio. Estos nados tan largos se han vuelto más frecuentes a medida que el hielo se aleja de la costa.

Guaridas de nieve y nacimiento de los oseznos

Los osos polares no hibernan como otros osos. Los machos y las hembras no preñadas siguen activos todo el invierno. Solo las hembras gestantes se refugian en una guarida que excavan en un banco de nieve, normalmente en tierra firme, entre octubre y noviembre.

El apareamiento ocurre en abril o mayo, pero el embrión no se implanta en el útero hasta el otoño, y solo si la hembra ha acumulado suficiente grasa. Los oseznos nacen entre diciembre y enero, ciegos, casi sin pelo y con un peso de apenas 600 gramos. Lo habitual son dos crías.

La familia sale de la guarida en marzo o abril, cuando los oseznos ya pesan entre 10 y 15 kilos. Para entonces, la madre puede llevar hasta ocho meses sin comer. Los pequeños se quedan con ella unos dos años y medio, aprendiendo a cazar.

Osa polar con dos oseznos sobre la nieve

El hielo marino y su futuro

El Ártico se está calentando a un ritmo varias veces mayor que el promedio del planeta. El hielo marino de verano ocupa hoy bastante menos superficie que a finales de la década de 1970, y en muchas zonas se forma más tarde y se derrite antes.

Para el oso polar, eso significa temporadas de caza más cortas y periodos de ayuno más largos. La subpoblación del oeste de la bahía de Hudson, una de las más estudiadas, perdió más de una cuarta parte de sus individuos entre los censos aéreos de 2016 y 2021. Los osos de esa zona son, además, más pequeños y delgados que hace cuarenta años, y menos oseznos sobreviven.

A eso se suman otras amenazas:

  • Contaminantes como los PCB y el mercurio, que llegan al Ártico por las corrientes y se acumulan en la grasa de las focas y, después, en la de los osos.
  • Exploración petrolera y tráfico marítimo en rutas que se abren con el deshielo.
  • Conflictos con personas en poblados costeros, ya que los osos hambrientos se acercan buscando comida.

En algunas zonas de Canadá también se han documentado híbridos de oso polar y oso pardo, resultado de que ambas especies coinciden cada vez más en el mismo territorio.

Dónde ver osos polares

  • Churchill, Manitoba (Canadá): conocida como la capital mundial del oso polar. En octubre y noviembre, cientos de osos esperan junto a la costa a que se congele la bahía de Hudson. Las visitas se hacen en vehículos especiales llamados tundra buggies.
  • Svalbard (Noruega): los cruceros de expedición entre junio y agosto permiten verlos sobre el hielo o en la costa.
  • Kaktovik (Alaska): en septiembre y octubre los osos se reúnen cerca del pueblo, donde quedan restos de las ballenas que cazan las comunidades inupiat.

Preguntas frecuentes

¿El oso polar es el carnívoro terrestre más grande?

Comparte ese título con el oso Kodiak, una subespecie del oso pardo de Alaska. Los machos más grandes de ambas especies tienen pesos similares.

¿Los osos polares beben agua?

Casi nunca. Obtienen la mayor parte del agua que necesitan al metabolizar la grasa de sus presas.

¿Son peligrosos para las personas?

Sí. A diferencia de otros osos, un oso polar hambriento puede considerar a una persona como presa. En el Ártico, quienes trabajan o viajan fuera de los poblados suelen llevar guías armados y elementos disuasorios.

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