Medusas: cómo viven, especies peligrosas y qué hacer ante una picadura

Medusas: cómo viven, especies peligrosas y qué hacer ante una picadura

Grupo de medusas luna translúcidas flotando en agua azul oscura

Las medusas no tienen cerebro, corazón, huesos ni sangre. Más del 95 % de su cuerpo es agua. Aun así, nadan, cazan, se reproducen y llevan más de 500 millones de años en los océanos, desde mucho antes de que existieran los peces con mandíbula. En México se las conoce también como aguamalas, y algunas especies se pescan en Sonora para exportarlas a Asia como alimento.

Ficha técnica de las medusas

Filo Cnidarios (el mismo de corales y anémonas)
Grupos principales Escifozoos (medusas verdaderas), cubozoos (cubomedusas) e hidrozoos
Tamaño Desde pocos milímetros hasta más de 2 metros de diámetro de campana
Composición Más del 95 % agua
Alimentación Plancton, larvas, pequeños peces y otras medusas
Esperanza de vida La fase de medusa suele vivir de unos meses a un año
Distribución Todos los mares, desde la superficie hasta las fosas abisales

Cómo funciona un animal sin cerebro

El cuerpo de una medusa tiene forma de campana o paraguas, con la boca en el centro de la parte inferior y tentáculos que cuelgan alrededor del borde. Está formado por dos capas de células separadas por una sustancia gelatinosa llamada mesoglea.

  • Sistema nervioso: en lugar de cerebro, tiene una red de nervios repartida por todo el cuerpo, que coordina el nado y la captura de presas.
  • Órganos sensoriales: en el borde de la campana hay estructuras llamadas ropalios que detectan la luz y la orientación respecto a la gravedad, para saber hacia dónde está arriba.
  • Digestión: la boca da a una cavidad donde se digiere el alimento. La misma abertura sirve para expulsar los restos.
  • Respiración: el oxígeno pasa directamente del agua a sus células a través de la piel.

Las cubomedusas son la excepción en cuanto a la vista: tienen 24 ojos agrupados en cuatro estructuras, y algunos de ellos poseen lente y retina, capaces de formar imágenes simples. Les sirven para esquivar obstáculos y, en algunas especies que viven en manglares, para orientarse por la luz que se filtra entre las ramas.

Cómo se mueven

Las medusas nadan por propulsión a chorro: contraen la campana, expulsan agua y avanzan en sentido contrario. Al relajarse, la campana vuelve a su forma y se genera un remolino que les da un pequeño empuje adicional. Investigadores estadounidenses describieron en 2013 que este sistema hace de algunas medusas los nadadores más eficientes en gasto de energía de todos los animales estudiados.

Aun así, su capacidad de nado es limitada y las corrientes deciden en gran parte adónde van. Por eso, cuando cambian los vientos, pueden aparecer cientos o miles en una playa de un día para otro.

Los cnidocitos: el arma de las medusas

Los tentáculos están cubiertos de células urticantes llamadas cnidocitos. Cada una contiene un orgánulo, el nematocisto, con un filamento enrollado y un veneno. Cuando algo roza el disparador de la célula, el filamento sale y se clava en la piel de la presa. La descarga del nematocisto es uno de los procesos más rápidos que se conocen en biología: ocurre en millonésimas de segundo.

Los cnidocitos funcionan incluso cuando la medusa está muerta o cuando un tentáculo se ha desprendido. Por eso pueden picar las medusas varadas en la arena.

Un ciclo de vida con dos formas

La mayoría de las medusas verdaderas tienen un ciclo de vida que alterna dos fases:

  1. Larva: del huevo fecundado nace una larva llamada plánula, que nada hasta encontrar una superficie dura.
  2. Pólipo: la larva se fija y se convierte en un pólipo, parecido a una pequeña anémona. Puede vivir así meses o años y producir clones de sí mismo.
  3. Éfira: cuando las condiciones son adecuadas, el pólipo se divide en discos apilados que se desprenden uno a uno. Cada disco es una medusa diminuta.
  4. Medusa adulta: la éfira crece, madura y se reproduce sexualmente, cerrando el ciclo.

La “medusa inmortal”

La Turritopsis dohrnii, una pequeña medusa de apenas 4 o 5 milímetros, puede hacer algo único: cuando está dañada, envejecida o en condiciones adversas, vuelve a convertirse en pólipo y empieza su ciclo de nuevo. En teoría, podría repetir el proceso de forma indefinida. En la práctica, la mayoría muere comida por depredadores o por enfermedades.

Especies conocidas

Medusa luna

La Aurelia aurita es una de las más comunes del mundo y una de las más usadas en acuarios. Es transparente, con cuatro anillos visibles en la campana que corresponden a sus órganos reproductores. Su picadura es leve para las personas.

Medusa melena de león

La Cyanea capillata, de aguas frías del Atlántico Norte, el Pacífico Norte y el Ártico, es la medusa más grande conocida. El ejemplar más grande registrado, varado en Massachusetts en 1870, tenía una campana de 2,3 metros y tentáculos de más de 36 metros.

Medusa melena de león de color rojizo con tentáculos muy largos

Avispa de mar

La cubomedusa Chironex fleckeri, del norte de Australia y el sudeste asiático, es uno de los animales marinos más venenosos. Su picadura puede provocar un paro cardíaco en minutos. En las playas australianas donde vive se instalan redes de protección y se usan trajes de licra durante la temporada de riesgo.

Bola de cañón

La Stomolophus meleagris tiene una campana dura y redondeada, y su picadura es leve. En el Golfo de California, sobre todo en Sonora, se pesca para secarla y exportarla a Asia, donde se consume en ensaladas y otros platos.

Carabela portuguesa: no es una medusa

Aunque se confunde con ellas, la carabela portuguesa (Physalia physalis) es un sifonóforo: una colonia de organismos especializados que funcionan como uno solo. Flota gracias a una vela llena de gas y sus tentáculos pueden medir decenas de metros. Su picadura es muy dolorosa.

Luz propia: la bioluminiscencia

Muchas medusas, sobre todo las de aguas profundas, producen luz mediante reacciones químicas. La usan para asustar a depredadores, confundirlos o atraer presas.

Medusa bioluminiscente de aguas profundas brillando con luz azul en la oscuridad

De una de ellas, la Aequorea victoria del Pacífico Norte, se aisló la proteína verde fluorescente (GFP). Hoy se usa en laboratorios de todo el mundo para marcar células y ver procesos dentro de organismos vivos. Su descubrimiento y desarrollo valieron el Premio Nobel de Química de 2008 a Osamu Shimomura, Martin Chalfie y Roger Tsien.

¿Hay cada vez más medusas?

En algunas regiones se han registrado proliferaciones masivas más frecuentes. Los científicos señalan varias causas posibles:

  • Sobrepesca de los peces que compiten con ellas por el plancton o que se las comen.
  • Aumento de la temperatura del mar, que favorece la reproducción de muchas especies.
  • Exceso de nutrientes procedentes de la agricultura y las aguas residuales, que generan zonas con poco oxígeno donde las medusas resisten mejor que los peces.
  • Estructuras artificiales como muelles y plataformas, donde se fijan los pólipos.

Estas proliferaciones afectan a la pesca y al turismo, y han llegado a bloquear las tomas de agua de refrigeración de centrales eléctricas. Sin embargo, los datos a largo plazo son escasos y no está claro que el aumento sea global.

Quién se come a las medusas

Pese a su escaso valor nutritivo, muchas especies se alimentan de medusas: la tortuga laúd, el pez luna, algunos atunes, aves marinas y otras medusas. Por eso las bolsas de plástico flotando en el mar son un peligro para las tortugas, que las confunden con su alimento.

Qué hacer si te pica una medusa

  1. Salir del agua con calma.
  2. Enjuagar la zona con agua de mar, no con agua dulce, que puede activar los cnidocitos que siguen en la piel.
  3. Retirar los restos de tentáculos con pinzas o con una tarjeta, sin tocarlos con los dedos.
  4. No frotar con arena ni con una toalla.
  5. Aplicar calor, por ejemplo agua caliente a una temperatura soportable durante unos 20 minutos, alivia el dolor en muchas picaduras.
  6. El vinagre se recomienda sobre todo para las picaduras de cubomedusas. Para otras especies las recomendaciones varían, así que conviene seguir las indicaciones de los socorristas locales.
  7. Buscar atención médica si aparece dificultad para respirar, dolor en el pecho, mareo o si la zona afectada es grande.

Orinar sobre la picadura no ayuda y puede empeorarla.

Preguntas frecuentes

¿Las medusas sienten dolor?

No tienen cerebro ni receptores del dolor como los nuestros, por lo que se considera poco probable que lo experimenten como los animales con sistema nervioso centralizado.

¿Se pueden comer las medusas?

Sí. En China, Japón, Corea y el sudeste asiático se consumen desde hace siglos, secas o en salmuera. Solo algunas especies son aptas.

¿Por qué aparecen tantas medusas en la playa?

Generalmente por una combinación de aguas cálidas, abundancia de plancton y vientos o corrientes que empujan hacia la costa a las medusas que estaban mar adentro.

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